Ya hemos visto que las restricciones del desarrollo tiene grandes implicaciones en la evolución de la morfología, pues determina qué estructuras se conservan y cuáles pueden transformarse con mayor facilidad. Pero, ¿qué hay de las implicaciones etológicas?.
Una de las excepciones más destacadas y uno de los mejores ejemplos para estudiar las restricciones del desarrollo, es el desarrollo del canto en las aves. Siendo un rasgo bastante bien entendido en varios grupos de especies relacionadas (Marler y Peters, 1982) y que se conserva a lo largo de la evolución, tratándose, de un cierto modo, de un rasgo ancestral. Concretamente, el estudio de Rebecca Irwin (1988) analizó los patrones de desarrollo del canto en gorriones norteamericanos de los géneros Zonotrichia (gorriones corona blanca), Passerlla (gorrión zorro), Melospiza (gorriones cantor y de los pantanos) y Juncos (juncos).
Por lo que, efectivamente, las restricciones del desarrollo también tiene consecuencias etológicas y no solo morfológicas, y que limita la aparición de cambios radicales en las etapas del desarrollo, y de hecho, esto ha sido uno de los argumentos que he dado en contra de la teoría del equilibrio puntuado.
- Marler, P. & Peters, S. (1982) Subsong and plastic song: their role in the vocal learning process.
https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0003347288801647 - Irwin, R. (1988) The evolutionary importance of behavioural development: the ontogeny and phylogeny of bird song.
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