Los cangrejos ermitaños tienen un abdomen blando y retorcido que encaja perfectamente en conchas de caracol vacías, las cuales utilizan como protección. A lo largo de su vida, y conforme van creciendo, cambian de concha varias veces en busca de mayor seguridad y espacio. Este modo de vida, basado en aprovechar conchas disponibles en lugar de desarrollar un exoesqueleto completo como otros crustáceos, ha resultado ser altamente exitoso y se ha mantenido durante más de 150 millones de años.
Curiosamente, los cangrejos reales, pertenecientes a la familia Lithodidae, también presentan un abdomen asimétrico similar al de los ermitaños, a pesar de su gran tamaño y de no habitar en conchas. Esto planteó la duda si ambos grupos podrían estar emparentados, algo que se confirmó gracias a la secuenciación de su ADNmt, demostrándose así que los cangrejos reales representan un linaje derivado dentro del árbol filogenético más amplios de los cangrejos ermitaños (Cunninghman et al., 1992). Por lo tanto, en un primer momento, parece estar resuelto el misterio de por qué los cangrejos reales, de vida libre, tienen un abdomen retorcido.
Una posible hipótesis es que las conchas de caracol son relativamente escasas en los hábitats marinos profundos donde viven los cangrejos reales. Por lo tanto, las posibles presiones selectivas habría favorecido a los antepasados de los cangrejos reales para desarrollar un abdomen protegido por un exosqueleto, recuperando así la característica típica de otros crustáceos.
- Cunningham, C. W., N. W. Blackstone, and L. W. Buss 1992. Evolution of king crabs from hermit crab ancestors.
https://www.nature.com/articles/355539a0
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