Canarias presenta una sorprendente diversidad de especies de arácnidos endémicas del archipiélago, pero quizás la que más destaque y sea más reconocida en el archipiélago es la araña tigre de las retamas (Aculepeira annulipes). Una especie que, tal como indica su propio nombre, vive en las retamas, siendo exclusiva de Las Cañadas del Teide. Un ambiente que es bastante curioso para que una araña pueda llegar a sobrevivir porque, durante el invierno y parte de la primeravera, puede haber temperaturas bajo cero y nevadas, hecho que pondría en jaque la supervivencia de esta especie, ya que, en general, los invertebrados no toleran muy bien las bajas temperaturas.
| Araña tigre de las retamas (Aculepeira annulipes). Créditos de la imagen: Victór Febles, algunos derechos reservados (CC-BY-NC-SA). Imagen original extraída de aquí. |
Una de las posibles explicaciones que se me había ocurrido para entender cómo esta especie sobrevive a tales condiciones es que tenga un corto ciclo de vida. Es decir, cuando comienza la primavera nacen las primeras crías, que van creciendo a lo largo de la estación hasta alcanzar la madurez sexual en verano, momento en el que se reproducen. A finales de esta estación, las hembras ponen sus ootecas (los sacos de sedas en los que las arañas ponen sus huevos) en zonas resguardadas, donde quedan protegidas de las heladas y la nieve. Los adultos, al haber invertido gran parte de su energía en la reproducción y en la producción de sus huevos, no logran sobrevivir tras el paso de las primeras heladas y nevadas, dando paso a la siguiente generación, que probablemente nacerá a principios de la primavera siguiente.
No obstante, el gran problema de esta teoría es: qué pasaría si un temporal llega durante la primavera, cuando ya hay juveniles y adultos activos. ¿No sería esperable que la población desapareciera? ¿Qué implicaciones tendría esto a nivel poblacional? ¿Qué adaptaciones han tenido que desarrollar estas arañas para poder sobrevivir?
Una posible respuesta podría ser que no todos los huevos eclosionan a la vez, lo que asegura que siempre queden crías protegidas en la ootecas y una vez que se vaya el temporal estas salgan. O bien, los juveniles y adutos no se quedan totalmente expuestos y muchos permanencen ocultos en microhábitats más cálidos, reduciendo su exposición al frío extremo, entrando en un periódo de letargo para ralentizar su metabolismo y esperar a que el mal tiempo pase. No obstante, creo que aunque los refugios y el letargo ayuden bastante a sobre llevar el mal tiempo, el frío extremo podría ser suficiente como para poder dañar los tejidos si las temperaturas bajan demasiado. Por eso, me atrevo a decir que es potencialmente probable que estas arañan cuenten con algún tipo de proteína anticongelante.
Una adaptación de este tipo ya la han desarrollado varias especies de escarabajos, neuropteros, dípteros, hemípteros y arañas en Alaska (Duman et al., 2004). Sí, soy consciente de que no se pueden comparar las temperaturas de Las Cañadas del Teide con las del interior o el Ártico de Alaska. Pero me parece más ridículo no estudiar una araña que podría haber desarrollado (o no) esta adaptación. Además, suponiendo hipotéticamente que Aculepeira annulipes llegara a presentar este tipo de proteíanas, estoy completamente seguro de que tendría importantes implicaciones en la biomedicina, como podría ser la preservación de tejidos y órganos destinados a trasplantes. Y más de un medio de comunicación canario haría un titulazo ante semejante descubrimiento.
Espero no haberme emocionado demasiado, pero es muy triste que un organismo como este no se estudie y que casi todo esto sea solo una teoría y no haya nada confirmado de momento.
Bibliografía
- Duman, John & Bennett, V & Sformo, Todd & Hochstrasser, R. (2004). Antifreeze proteins in Alaskan insects and spiders.https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0022191004000022