La selección natural es uno de los mecanismos de evolución más potentes que jamás han existido y que probablemente represente una ley universal para la evolución biológica. Ante esto, también deberíamos de preguntarnos si la selección natural, como fuerza impulsora de la evolución, debido a la variabilidad genética y las mutaciones, pueda llegar a presentar un limite a nivel evolutivo. Es decir, ¿la evolución sería capaz de crear cualquier tipo de organismos o realmente está bastante restringido?
Por ejemplo, supongamos que una gran cantidad de perros viva en un medio eléctrico, en donde hay una alta conductividad eléctrica. Como consecuencia, se produciría una selección natural fuerte sobre aquellos perros que toleran cierta cantidad de electricidad. Con el transcurso de generaciones, estos perros que presentan alguna ventaja para resistir la electricidad tendrían más probabilidades de sobrevivir y reproducirse, mientras que los menos resistentes desaparecerían. Por lo que, en cierto modo, si se tiene la suficiente variabilidad posible y se aplica de manera gradual, la selección natural sería capaz de crear perros cada vez más resistentes a la electricidad.
Reconozco que suena una idea un poco disparatada, pero pensémoslo, todo lo que la selección natural necesita es variabilidad genética, mutaciones y algún factor que determine la selección de determinado individuos (en este caso, el ambiente sería la presión de selección).
Ahora bien, ¿qué pasaría si retrocediéramos lo suficiente en el tiempo y nos remontamos a los orígenes de la vida? Los organismos simples presentan una mayor capacidad para explorar el morfoespacio, que es el conjunto de todas las formas biológicas posibles. Supongamos que las condiciones del planeta fueran las mismas que las utilizadas en el ejemplo anterior. Una vez más, la selección natural volvería a favorecer (ahora desde un inicio), aquellas variaciones que permitan tolerar la electricidad.
Al tratarse de una bacteria primitiva, su capacidad de mutar y reproducirse rápidamente, permite explorar más combinaciones posibles que los organismos complejos. Con el tiempo y (una vez más) de manera gradual, podrían desarrollarse estructuras especializadas para poder manejar las corrientes eléctrica o crear dichas corrientes. Por ejemplo, la bacteria Geobacter sulfurreducens tiene esa capacidad (Bond, 2003), así que la idea es, desde luego, bastante posible.
Quizás, el gran problema de todo esto es que nuestro planeta no tiene las condiciones de vida necesarias para que este tipo de adaptaciones se desarrollen, son adaptaciones muy extrañas y extraordinarias, pero no imposibles. En fin... la vida está hecha para imaginar y soñar a lo grande: ¡y tan a lo grande!
- Bond, Daniel R. (2003). "Electricity Production by Geobacter sulfurreducens Attached to Electrodes".
https://www.researchgate.net/publication/8058784_Electricity_Production_by_Geobacter_sulfurreducens_Attached_to_Electrodes
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