Sin duda alguna, si tengo que destacar uno de los vertebrados más representativos de Canarias, aparte de las interesantes especies de aves endémicas que habitan en el archipiélago, ese es el caso del género de lagartos Gallotia. Un grupo constituido actualmente por ocho especies vivas, todas ellas endémicas de las distintas islas del archipiélago.
En la isla de Tenerife se encuentran dos especies de Gallotia. Por un lado está el lagarto moteado de Tenerife (Gallotia intermedia), el cual solo se encuentra en una pequeña zona costera en el extremo oeste de la isla y en la Montaña de Guaza, en el extremo sur, y por otro lado está el lagarto tizón (Gallotia galloti), la especie más frecuente de encontrar y a la que a mí me encanta tanto fotografíar.
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| Lo admito, los lagartos me obsesionan, pero es por un buen motivos: ME ENCANTAN. Las tres fotografías de la izquierda muestran a tres hembras y las dos de la derecha a dos machos. Todos los individuos mostrados pertenecen a la especie Gallotia galloti. Créditos de la imagen: Ciencia Verde. |
Ahora que falta apenas un mes para que comience la temporada de reproducción, ya se empiezan a ver las tan llamativas y características barbas azules de los machos adultos. Esto me ha llevado a preguntarme si sería posible que existan machos que no desarrollen estas barbas azules y que aun así puedan aparearse con alguna hembra, porque si nos detenemos a analizar el comportamiento reproductivo de esta especie, podemos ver que estas llamativas barbas surgieron como producto de la selección sexual. Los machos dominantes monopolizan a las hembras, las cuales se sienten atraídas por sus llamativas barbas, mientras que los machos subordinados prefieren mantenerse al márgen para evitar los enfrentamientos. Además, los machos suelen tener cabezas más anchas y prominentes, y utiizán tanto la forma de la cabeza como la fuerza de mordida en la competencia con otros machos, lo que les da la ventaja en los enfrentamientos y complementa la exhibición de sus barbas azules durante la temporada de apareamiento (Lopez-Darias et al., 2015).
Como consecuencia, una parte de los machos de la población quedaría excluidos de la posibilidad de reproducirse, ya que competir directamente con estos individuos dominantes implicaría un alto coste de energía y correr el riesgo de salir herido. De este modo, la selección sexual podría favorecer a aquellos machos que no lleguen a desarrollar la coloración de sus barbas, la forma de la cabeza o cualquier otro rasgo involucrado en la reproducción. No obstante, esto implicaría que existiera algún tipo de cambio genético para que pueda suceder esto.
Asimismo, de momento no se ha observado ningún tipo de táctica reproductiva alternativa, lo que sugiere que la competencia entre machos no es tan intensa como para que este tipo de comportamientos aparezca, o al menos todavía no la hemos detectado, porque ¿cómo vamos a observar algo que creemos que no puede ser posible? Aun así, basándome en la distribución de la coloración de los machos, me inclino a pensar que donde podría haberse desarrollado este rasgo es en el norte de la isla, ya que ahí los machos presentan una coloración más llamativa que los del sur. Esto podría indicar que la competencia por las hembras es mayor en esa zona y, por lo tanto, sería más probable que algunos machos adoptaran este tipo de estrategías reproductivas. Al fin y al cabo, no deja de ser otro caso más de selección dependiente de la frecuencia
Bibliografía
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