No hace mucho tiempo, muchas personas creían que los animales se comportaban para el bien del grupo o la especie. Un error bastante interesante y que creo que me merece hacer unas pequeñas observaciones al respecto.
El defensor más famoso de la idea de que los animales se comportan por el bien de la especie fue V.C Wynne-Edwards (1962, 1986). Quién propuso que, si una población sobreexplotaba sus recursos alimenticios, se extinguiría y que, por lo tanto, habían evolucionado adaptaciones para asegurar que cada grupo o especie controlara su ritmo de consumo (e indirectamente, su capacidad reproductiva). Wynne-Edawrds propuso que los individuos restringen su tasa de natalidad para prevenir la sobrepoblación, teniendo menos crías, no reproduciéndose cada año, retrasando el inicio de la reproducción, y así sucesivamente. Pero hay dos razones que desmontan completamente esta idea.
Supongamos que una especie de ave en la cual una hembra pone dos huevos y no hay sobrepoblación de los recursos alimenticios. Supongamos que la tendencia a poner dos huevos es hereditaria. Ahora consideramos una mutación que hace que una hembra ponga tres huevos, Como la población no está sobreexplotando sus recursos, habrá suficiente alimento para los polluelos, y como el genotipo de tres huevos produce un 50% más de crías, este se propagará.
Entonces, ¿será reemplazado el tipo de tres huevos por aves que pongan cuatro? La respuesta es sí, siempre y cuando los individuos que pongan más huevos logren que un mayor número de crías sobrevivan. Eventualmente, se alcanzará un punto en que la nidada sea tan grande que los padres no pueden atenderla tan eficientemente como a una más pequeña. El tamaño de la puesta que esperaríamos ver en la naturaleza será aquella que resulte en la mayor cantidad de crías supervivientes, porque la selección natural favorecerá a los individuos que tengan más éxito. Esto se debe a que un comportamiento altruista a nivel de grupo puede ser fácilmente invadido por individuos egoístas, que se reproducen más y transmiten un mayor número de genes.
| Carbonero común (Parus major). Imagen de dominio público. |
La primera, un mayor esfuerzo reproductivo en un intento puede comprometer la supervivencia del adunto, y por tanto, su éxito reproductivo a largo plazo. Esta hipótesis fue confirmada por Visser y Lessells (2001), quienes manipularon experimentalmente el número de huevos y polluelos que criaban distintas hembras. Las que "pagaban el costo completo" (poner, incubar y criar huevos adicionales) tenían una menor tasa de supervivencia que las que solo criaban crías extras.
Y la segunda, añadir polluelos sin que las hembras produzcan ni incuben los huevos ignora parte del costo real. Al obligar a las aves a poner e incubar más huevos, los investigadores pudieron evaluar mejor el impacto total de un aumento en la puesta.
Así que, en conjunto, tanto la evidencia teórica como la empírica respalda la idea de que la selección natural actúa a nivel individual y no de manera grupal. De hecho, este fue el mismo error que cometió Vera en su teoría sobre el papel de los grandes herbívoros en los ecosistemas (véase Rewilding: cuando la vida se abre camino).
- Wynne-Edwards, V.C. (1962) Animal Dispersion in Relation to Social Behaviour.
- Wynne-Edwards, V.C. (1986) Evolution Through Group Selection.
- Williams, G.C. (1966a) Adaptation and Natural Selection.
- Maynard Smith, J. (1976a) Group selection.
https://www.uv.mx/personal/tcarmona/files/2010/08/Maynard-Smith-1976.pdf - Lack, D. (1966) Population Studies of Birds.
- Visser, M.E. & Lessells, C.M. (2001) The costs of egg production and incubation in great tits (Parus major).
https://www.uv.mx/personal/tcarmona/files/2010/08/Visser-and-Lessells-2001.pdf
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