Sería curioso pensar que la necesidad de cuidar a las crías puede llegar a influir directamente en la evolución de comportamientos reproductivos, ya que parecen dos comportamientos independientes, cuando en realidad están estrechamente relacionados. Siendo esto evidente en algunas especies de ranas tropicales, como Ranitomeya imitator y Ranitomeya variabilis.
| A la derecha, Ranitomeya imitator y a la izquierda, Ranitomeya variabilis. Créditos de la imagen, en el mismo sentido: Josh Allen y Xavier Rufray. |
Ambas especies crían a sus crías en fitolemas, pequeños charcos de agua que se acumulan en la base de las hojas o pétalos de una planta. La protección de estas zonas de cría depende del tamaño del charco: cuanto más pequeño es, menor es el riesgo de depredación, no obstante, esto también limita la cantidad de nutrientes y otros recursos disponibles para las crías en desarrollo. En este contexto, R. imitator suele usar charcos muy pequeños, mientras que R. variabilis prefiere charcos más grandes (Brown et al., 2010).
Esta diferencia en el tamaño de cría determina en gran medida la estrategia reproductiva de cada especie. En el caso de R. imitator, los charcos son tan limitados que los renacuajos no podrían sobrevivir únicamente con los recursos disponibles. Por ello, los progenitores han desarrollado un sistema de cuidado biparental, siendo el macho el encargado de transportar a los renacuajos y protegerlos, mientras que la hembra depositas huevos no fertilizados que sirven de alimento (Brown et al., 2008). Como consecuencia de esta necesidad, la cooperación entre ambos progenitores habría favorecido la aparición de la monogamia (Brown et al., 2010).
Por el contrario, R. variabilis, al utilizar fitolemas más grandes que proporcionan un entorno con mayor disponibilidad de recursos, hace que la especie dependa únicamente del cuidado paterno, limitándose a transportar las larvas y vigilarlas sin recibir aporte alimenticio adicional por parte de la madre (Summers et al., 2006). Haciendo de este modo que la reproducción sea más flexible, sin la necesidad de establecer vínculos monógamos estrictos como en R. imitator.
Por lo tanto, un factor ecológico aparentemente simple, como el tamaño del charco donde se crían los renacuajos, pueden tener profundas implicaciones evolutivas en los comportamientos reproductivos.
Por lo tanto, un factor ecológico aparentemente simple, como el tamaño del charco donde se crían los renacuajos, pueden tener profundas implicaciones evolutivas en los comportamientos reproductivos.
Para publicaciones anteriores sobre cuidado parental o dendrobátidos, consulté
-¡Los dendrobátidos también son buenos padres! (Agosto, 2025)
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-¿Amor a primera vista o a primer veneno? (Julio, 2025)
Bibliografía
- Brown, J. L., Morales, V., & Summers, K. 2010. A key ecological trait drove the evolution of biparental care and monogamy in an amphibian.
https://www.researchgate.net/publication/41561002_A_Key_Ecological_Trait_Drove_the_Evolution_of_Biparental_Care_and_Monogamy_in_an_Amphibian - Brown, J. L., Twomey, E., Morales, V., & Summers, K. 2008. Phytotelm size in relation to parental care and mating strategies in two species of Peruvian poison frogs.
https://www.researchgate.net/publication/228669356_Phytotelm_size_in_relation_to_parental_care_and_mating_strategies_in_two_species_of_Peruvian_poison_frogs - Summers, K., Sea, C. S., & Heying, H. 2006. The evolution of parental care and egg size: A comparative analysis in frogs.
https://www.researchgate.net/publication/7170870_The_evolution_of_parental_care_and_egg_size_a_comparative_analysis_in_frogs
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